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CAMPAÑA #QueNoQuedenEnLosÁrboles 

Mendoza es la principal productora nacional de frutas y la segunda de hortalizas, pero en los meses de invierno no existe producción comercial.

Los cítricos (pomelos, mandarinos, naranjos y quinotos), de maduración durante los meses de invierno,  sirven de puente natural para que la mosca del Mediterráneo continúe su ciclo biológico en estado de huevo o como larva, dado que en esta época del año son los únicos frutos que es posible encontrar. Es allí donde la plaga se refugia, para posteriormente, cuando las condiciones climáticas sean las adecuadas, pasar a los nísperos, damascos, duraznos y otras plantaciones comerciales de Mendoza. 

Desde hace años, nuestra provincia realiza importantes esfuerzos para erradicar la plaga de su territorio. Actualmente, los oasis Centro y Sur de Mendoza (departamentos de Tunuyán, Tupungato, San Carlos, San Rafael, General Alvear y Malargüe) son reconocidos como libres de este flagelo, incluso por el Servicio Agrícola Ganadero de Chile (SAG) y el Departamento de Agricultura de EEUU (USDA). En los oasis Norte y Este, la plaga está presente pero a niveles de escasa incidencia.

Está en vigencia la Resolución 433/ 2007 del Iscamen, que establece como práctica obligatoria la cosecha total antes del 30 de agosto, de cada año, por toda persona física o jurídica propietaria de cualquier plantación frutal cítrica, con excepción del limonero. No obstante, para evitar la propagación de la plaga, normalmente los cítricos no son tratados ni aprovechados por sus propietarios, lo que genera condiciones favorables para la propagación de la plaga y riesgos de reinfestación de las Áreas Libres de moscas de los frutos.

En este sentido, la campaña #QueNoQuedenEnLosÁrboles procura generar conciencia sobre la conveniencia y necesidad de cosechar y procesar estas frutas. Al mismo tiempo, provee información útil para ese objetivo, dado que incluye un completo recetario de dulces y conservas. Practicar la cosecha total del frutal, evitando que las frutas queden en las plantas, favorece la sanidad del vegetal, colabora con la producción mendocina en el combate de la plaga y estimula la solidaridad, ya que los dulces y conservas producidos a partir de esos  frutos puede ser compartidos con familiares, vecinos y amigos.